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¿Y QUE HACEMOS CON LOS UCRANIANOS ?

¿Y QUE HACEMOS CON LOS UCRANIANOS ?

 ¿Y qué hacemos por los Ucranianos?

Me siento como cualquier ser humano de bien que este sufriendo por lo que está aconteciendo en Ucrania y con lo que están padeciendo los ucranianos, con su dolor, su tristeza, su miedo, su inseguridad, la pérdida de vidas y de hogares, el empezar de nuevo sin algunos de sus seres queridos, es algo muy fuerte y me pregunto, sin encontrar respuestas que me satisfagan, como pacifista y como Embajador de la Paz, pues no entiendo cómo el MUNDO se tiene que plegar ante los caprichos de uno de los gobernantes de las grandes potencias, uno de los que velan para que otro estados no tengan armamento nuclear que haga peligrar a los otros, ¡tamaña hipocresía y desvergüenza! Precisamente uno de esos garantes pone en jaque a todo el planeta que no actúa por miedo al poder del armamento nuclear, ¡en qué manos estamos!, el poder político impone medidas económicas pero y qué hacen los que siguen en Ucrania y me vienen a la mente los afganos abandonados a su suerte, por cobardía y fracaso de las potencias que no supieron gestionar un drama humanitario, de millones de mujeres y niñas, fundamentalmente, o de aquellos que no comulgan con las dictaduras, sean de la índole que sean. ¿Es moralmente correcto lo que están haciendo el resto de países? ¿Qué sucede con las atrocidades que sufre la población civil? ¿Qué organismo les ayuda? No basta con las sanciones económicas porque se necesita una respuesta ante el peligrar la vida de aquellos que aún la conservan. Nos llegan imágenes dantescas en donde la población civil e inocente es bombardeada, los miedos de los niños que dicen a sus madres que no quieren morir… ¿pero en qué manos estamos?

Yo no empuñaría nunca un arma, me niego, al igual que se niegan millones de seres humanos y no me olvido de aquellos que son obligados a usarlas y no pueden negarse ante el atropello que supone el autoritarismo pero a pesar de ello me sigo preguntando por los seres humanos inocentes que tienen que abandonar sus hogares, su bienestar o, en el peor de los casos, la pérdida de vida de sus seres queridos o la propia. No hay derecho que una atrocidad así se esté dando a pesar de que la HISTORIA, entre otras cuestiones, nos enseña para que no volvamos a equivocarnos, para que no llevemos a cabo una guerra que solo dolor, frustración y la ruina del futuro de muchos jóvenes que han sido obligados a tener que ver escenas o llevar a cabo actos que les marcan de por vida, haciendo de ellas un valle de lágrimas y no un futuro lleno de proyectos.

Será la Historia la que juzgue los hechos y a quienes hayan ocasionado tanto daño y es que el ser humano es capaz de tropezar en la misma piedra una y otra vez, sin que se percate que la violencia no tiene ninguna justificación, salvo en el instante que, como animal acorralado, actúa en defensa de su propia vida.
Yo me sigo preguntando cómo es posible que solo un gobernante (por no adjetivarle que es lo que realmente me viene a la mente de repente, teniendo que retomar lo escrito y borrar aquello que considero inapropiado para compartirlo en este medio) haga lo que le viene en gana mientras el resto de los gobernantes solo actúan con medidas que nada solucionan a los que, en este momento, y desde hace unos días sufren los caprichos de un inadaptado que prohíbe a sus iguales llevarle la contraria. La tiranía y los tiranos, los dictadores, en su amplio abanico, a lo largo de la historia han llevado a cabo atrocidades que hoy condenamos y otrora muchos tuvieron que aplaudir porque en ello les iba la vida.

Los misiles impactando contra edificios en los que vive gente inocente que no ha querido abandonar sus hogares es algo que mi mente no asimila y las lágrimas y el desespero y la frustración y mi instinto más animal desea odiar pero ¿a quién odio si en realidad lo que siento es pena…? un dolor que no se cura con dejar actuar a mi albedrío pues lo único que deseo es que esta situación finalice pero ¿a quién le pido que lo acabe? Solo dos respuestas. A un genocida, a un violento que no entiende que por arriba de todo está el respeto a los otros y a sus decisiones o a aquellos que no se atreven a actuar por temor a lo que pueda suceder.

Un solo gobernante frente a casi todo el mundo (salvo las excepciones que no merecen siquiera que se les cite) y este no actúa para evitar mayores atrocidades. No se trata de posicionarse y de criticar a quienes son criticables, se trata de detener una barbaridad que en este momento es un anacronismo que no debiera producirse pues por arriba de todo está el derecho a la vida y a vivir en paz, defendiendo, con la fuerza de la palabra, cualquier postura que se base en el principio de la escucha activa, el respeto al otro y el valor de la verdadera democracia. ¿Pero qué podemos hacer además de hacer llamamientos a la cordura, aunque los que deben escuchar no nos escuchen?

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